Aquí te contamos sorprendentes datos para responder esta pregunta junto con algunos datos para, en esta época de fiestas, administrar mejor tu consumo de alcohol sin afectar a tu dieta.

El alcohol es un factor que hemos escuchado muchas veces puede perjudicar nuestros esfuerzos para perder grasa y bajar de peso. Si bien, continuamente escuchamos que el alcohol ‘engorda’ la verdad es que no es asimilado por el organismo como grasa, si no que es eliminada del organismo junto con otros residuos. Si bien el consumo moderado de alcohol ha sido determinado como saludable y beneficiosos para la salud cardiovascular, (como en el caso del vino o la cerveza) muchos expertos plantean que el alcohol simplemente no tiene cabida en un estilo de vida saludable.

Un estudio recientemente publicado en la revista Obesity, añade nuevos datos a nuestro conocimiento sobre los efectos del alcohol: tiene un efecto directo sobre la resistencia a la insulina y tiene efectos sobre los índices de grasa abdominal.

¡Debe ser por esto que el efecto es diferente entre las personas! Algunos parecen manejar el consumo de alcohol mejor que otros.

  • La Verdad Sobre la Ponchera Cervecera:
  • En uno de lo más recientes estudios realizados por Ulf Riserus and Erik Inglesson en Suiza, determinaron que el alcohol no aumentó la sensibilidad a la insulina en hombres adultos, lo cuál se contradicen una serie de estudios que han planteado lo contrario. Otro dato de este estudio es que existe una asociación muy fuerte entre el consumo de alcohol y el tamaño de la circunferencia de la cintura y el índice cintura-cadera; este señaló que un alto consumo de alcohol (especialmente licores fuertes) está estrechamente asociado con el índice de grasa corporal abdominal y no sólo la masa total del cuerpo.

    Este es un tema importante porque la acumulación de grasa abdominal no es sólo un problema estético, puede ser un serio riesgo a la salud,. Esta grasa, también conocida como obesidad central, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, lípidos elevados en la sangre, intolerancia a la glucosa y elevados índices de insulina.

    Otro factor interesante es el de las hormonas, estás se ven muy involucradas en el consumo de alcohol porque se ha demostrado que disminuye los niveles de testosterona en la sangre de los hombres y aumentan los niveles de cortisol, que pueden conducir a una mayor acumulación de grasa visceral.

    ¿Por qué hay tanta controversia sobre el tema y tanta discrepancia entre los investigadores? Pues bien, aquí está la verdadera historia sobre por qué algunas personas no engordan cuando beben:

    Gran parte de la confusión se debe a que la investigación epidemiológica no puede mostrar relación de causa efecto, por lo que se puede mal interpretar las conclusiones derivadas de datos limitados.

    Debido a que estos son estudios longitudinales, debes analizar los estilos de vida y naturaleza de los bebedores en general, (o en este caso a los bebedores de licor fuerte), así mismo, el estudio Sueco que revisamos anteriormente, investigó a hombres adultos, por lo que la edad sin duda fue un factor: somos más susceptibles a asimilar directamente el alcohol como grasa abdominal a medida que nos vamos haciendo mayores.

    El alcohol puede hacer que tu cuerpo cambie su percepción del apetito, sintiéndote satisfecho o simplemente ‘lleno’, por lo que si tomar alcohol te lleva a comer más que de costumbre o no compensas las calorías extra que consumes, no será difícil ganar grasa abdominal (o del resto del cuerpo).

  • Lo que cuenta son las calorías:
  • Finalmente, no es cierto que el alcohol se asimile directamente en grasa abdominal provocando la famosa ‘ponchera’, lo que sí es cierto es que el alcohol suprime al oxidación de las grasas, pero más importante aún: adhieren calorías a tu dieta, se mete con tus hormonas y puede estimular de gran forma el apetito, lo que lleva inminentemente a consumir aún más calorías. Desde ahí es donde viene el aumento de grasa.

    Si bebes con moderación y eres consciente de las calorías extras que el alcohol trae (junto a la de los alimentos adicionales que le acompañarán o vienen después de tomar) y no lo compensas con ejercicio: habrás ganado mucha grasa.

    Dicho esto, puede que te estés preguntando: ‘Entonces, esto quiere decir que puedo beber y aún asi perder grasa? ¿Sólo tengo que tener un déficit de calorías?’

    Pues sí: eso es exactamente lo que estamos tratando de decir, pero antes de que partas corriendo al bar más cercano por una cerveza fría, reflexiona un minuto en esto: las calorías vacías del alcohol desplazarán a las calorías densas que vienen de tus nutrientes.

    Cuando estás en un programa de pérdida de grasa corporal que seguramente tiene un presupuesto de calorías bastante estrecho, necesitas reflexionar y tomar buenas decisiones sobre cuales ingerir y cómo gastarlas. Por ejemplo, si una mujer está en un régimen de 1.500 calorías por día, ¿de verdad querrá usar 500 Kcal (un tercio) en bebidas alcohólicas, dejando sólo 1000 para alimentos, proteínas y fibras? ¿Qué pasaría con la construcción de musculo? Siempre hay quienes pueden pensar ¡Sí, estoy dispuesto! El único consejo que podemos darles es ¡Cuidado!

  • Para llevar esto a la práctica, te dejamos estos 7 consejos para el consumo de alcohol dentro de un estilo de vida saludable:
  • Simplemente no bebas si estás en un programa de reducción de grasa, vas a sacrificar mucho más que algunas calorías, tu estado nutricional se verá afectado.
  • Durante el periodo de mantenimiento debes beber con moderación, para mantener el peso de toda la vida y un estilo de vida saludable, si usted bebe hágalo con moderación y sólo de vez en cuando, como algunos fines de semana, en salidas especiales o las fiesta de fin de año.; las borracheras no tienen cabida en un estilo de vida saludable, (sin mencionar que la resaca no s muy buena a la hora de mantener buenos entrenamientos).
  • ¡No bebas todos los días!. Beber moderadamente, incluidos esas copas diarias de vino, han sido probadas como positivas para la salud cardiovascular, aún así no lo recomendamos, esto porque las acciones que hacemos diariamente se transforman en hábitos. Y tomar es un hábito que no queremos tener.
  • Cuenta las calorías: si decides tomar una cerveza o una copa de vino (o tal vez dos) no olvides contar las calorías y ponerlas en tu presupuesto (¡y gástalo¡).
  • Cuida tu apetito: no dejes que los “bajones” te controlen luego de tomar unos tragos.
  • Cuidado con las comidas grasas: cuidado con qué comes miestras bebes, un estudio de Angelo Tremblay estableció que consumir alcohol junto a una dieta alta en grasa, nos llevan a comer más de lo que deberíamos.
  • Disfruta sin culpa: si eliges beber, no te sientas culpable o te maltrates a ti mismo luego, ¡sólo disfruta el momento!